En nuestra Latinoamérica las empresas caminan por escenarios que muchas veces no han sido el mar de la felicidad económica, que se habían propuesto al entrar en otros mercados. Los empresarios latinoamericanos tienen una forma muy subjetiva de analizar los acontecimientos políticos. Y, la mayoría de las veces solo dicen cuando un gobierno cambia; "no pero no pasará nada, seguirá igual". Muy diferente de la visión de las transnacionales que antes de entrar a un mercado contratan asesores para análisis del terreno político y los mantienen de forma perenne para que en toda estrategia de la empresa sea tomada en cuenta su apreciación.
Recuerdo hace 10 años atrás como en una oportunidad me señalaba un amigo que la empresa norteamericana en la cual trabajaba en Venezuela, siempre mantenía un asesor en materia de escenario político y al cual le pagaban mucho dinero. Y que no entendía por qué. Hoy debe estar más que justificada la respuesta para mi amigo.
Es necesario aclarar que cualquier cambio de postura política en un país implica afectar intereses. Esta más que demostrado que Latinoamérica ha cambiado el pito militar por democracias con caretas.
El empresario latinoamericano debe cambiar la forma de medir su desempeño, de lo contrario corre el riesgo de perder sus inversiones en los mercados vecinos.
Y aunque parezca paradójico y necio, porque quien escribe defiende la Responsabilidad Social Empresarial, RSE, una de las herramientas más usada para enfrentar escenarios políticos distintos es la RSE. Con ella las organizaciones cumplen con lo que no solo los gobiernos puedan demandar en materia social, sino que a la vez les entrega esa imagen ante la comunidad donde opera. Esa misma comunidad que puede defender los intereses de las empresas cuando las mismas se ocuparon más allá del simple salario, con proyectos sociales sustentables. Para ello, también se requiere de asesores que dominen el análisis político de la región. No cualquier asesor con el simple montaje de un proyecto puede garantizar a la empresa su salvación. Las estrategias pasan por la incorporación de la Responsabilidad Social Empresarial, RSE, al proceso de planificación de la organización. Por incorporar la RSE a la estructura organizativa de manera formal e integral. Y por la medición del desempeño de esta herramienta para mostrar a los gobiernos sus resultados en materia social.
La Responsabilidad Social Empresarial en su conjunto como herramientas estratégicas es para las empresas la definición de alcances de su participación en el terreno social que establezca el nuevo gobierno tanto para las comunidades donde opera como para el país, en donde se ejecuta.
Existe un punto donde las empresas y la política entran en contacto, es justamente el plano de regulaciones, estatizaciones o nacionalizaciones, como quieran llamarlo.
Se debe dejar claro que no se debe esperar que a las empresas les impongan su proyecto social. Además de aclarar que un programa de Responsabilidad Social Empresarial no se monta de la noche a la mañana cuando la urgencia de un gobierno lo amerite. En nuestra Latinoamérica hay muchos empresarios exitosos, que han forjado empresas con sacrificio y visión social, a la vez. De allí, lo importante que es el uso de herramientas y estrategias empresariales en una región como la nuestra.
Milagro Portillo
Consultora Internacional
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